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FANFIC: Be Different, Be Divergent (Capítulo 1)

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FANFIC: Be Different, Be Divergent (Capítulo 1)

Mensaje  Divergente el Dom 12 Mayo - 16:04

CAPÍTULO 1

‘' Every day is a new beginning''

Punto de vista: Gabrielle

Era una sala grande, más grande que las que había en la sede de sabiduría y claramente diferente. Había material de lucha por todas partes, desde colchonetas y espalderas hasta armas de fuego, pero había prestado especial interés en una mesa situada en el centro. A simple vista parecía una mesa normal y corriente pero no debía serlo si estaba en medio de la enorme sala y con una tela negra encima. Si está así será por algo y como somos transferidos seguro que será por la iniciación.
No estoy sola en la sala. Estoy con el resto de iniciados, con los transferidos y con los nacidos en intrepidez. Ambos se distinguen fácilmente por que los nacidos en intrepidez se mueven por toda la sala y gritan a todo pulmón, en cambio los transferidos no; se pueden distinguir de todas las facciones por la ropa que llevan todavía, reconozco a un par de chicos de mi antigua facción, también a los transferidos de sinceridad y abnegación, pero no veo a nadie de concordia aunque pensaba haber visto a una chica con su típica vestimenta. Se que no estoy loca y no me había imaginado a esa chica así que voy a buscarla pero justo cuando voy a buscarla entran por la puerta dos chicos no más mayores que yo, uno delante y uno unos pocos pasos más atrás por lo que imagino que el primero comenzará a hablar.

Estaba en lo cierto. Comienza presentándose, se llama Eric, parece un poco más mayor que el otro aunque es extraño que una persona tan joven sea ya instructor. Eric continúa hablando y nos separa a los transferidos de los nacidos en intrepidez, seguro que para comenzar con el entrenamiento. Una vez nos hemos quedado solo los transferidos, comienza a hablar Cuatro, me parece un nombre muy raro y extraño para una persona.

No he sido la única que lo ha pensado, no se quién pero he oído una voz decirlo. Ha sido muy estúpido decir que se llama como el número, en Osadía, donde no sabes lo que te pueden llegar a hacer. Cuando acaba de hablar Cuatro, nos da una simple indicación. Ir a nuestro nuevo cuarto y ponernos la ropa típica de Osadía, es decir, cambiar mi vestimenta azul por una completamente negra. Cuando termina de hablar nos encaminamos todos a la habitación, Eric y Cuatro delante guiándonos, pero yo acabo saliendo la ultima porque tenía curiosidad por lo que había debajo de la tela. Cuando pensaba que estaba sola e iba a descubrirlo, oigo una voz detrás de mí. Estaba claro que era de una chica pero aun así me giro bruscamente por el susto que me había dado. Era la chica de Concordia.

Se queda mirándome fijamente. Al parecer es tímida, porque no se ve capaz de iniciar una conversación.

No es que yo tuviese muchas ganas de iniciar una conversación, pero si me iba y la dejaba sola sería un poco cruel...Además, necesito tener amistades, porque si no, pasar las pruebas de iniciación será un castigo.
Así que sin más demoras empiezo lo que sería nuestra primera conversación.

-Hola, soy Gabrielle, pero puedes llamarme Gabby y soy transferida de Sabiduría - digo con una leve sonrisa y con un aire egocéntrico, porque si algo podía decir, es que estaba orgullosa de mi facción. O mejor dicho, mi antigua facción.

-Ho-hola, soy Nathalie, y soy de Concordia - me dice con una amplia sonrisa-

-¿ De concordia? Vaya cambio...Concordia y Osadía con completamente opuestas... Algo muy malo te ha tenido que pasar para cambiarte a esta facción. -Dije a la vez que iniciaba a andar dirigiéndome a las habitaciones.

-No...simplemente por descarte. No podría seguir en mi facción, es demasiado...pacífica -dice riéndose, por lo que acababa de decir- Abnegación tampoco, me gusta ayudar a los demás, pero tanto...Sinceridad obviamente no, me gusta tener mis secretos y Sabiduría era una de las opciones, pero la gente es demasiado intelectual, con tu perdón -sonrie levemente- y por último me quedaba Osadía, que era algo totalmente nuevo para mi, y supongo que un poco de ‘'acción'' en mi vida no iría nada mal.

Me quedé impresionada por su manera de elección. Yo había pasado años preparándome para esto, y en cambio ella, era como si le diese igual.

Mantuvimos una larga conversación hasta que llegamos a la habitación.
En la puerta estaban Eric y el chico del nombre de número, Cuatro. Estaban observando cómo éramos las últimas en llegar, y como supuse que no tendrían paciencia, aligeré el paso y le indiqué a Nathalie que lo hiciese ella también.
Cuando entré escuché como Cuatro le susurraba a Eric: `` ¿Una transferida de Concordia? No durará mucho.''

Estaba en parte de acuerdo, porque para los transferidos de Concordia es muy difícil pasar las pruebas de Intrepidez ya que no encuentran sentido a la violencia que estas presentan.

Había hablado poco con Nathalie, pero realmente deseaba que las pasase, para dar ejemplo a todos los transferidos de Concordia y que no hagan caso de los tópicos.

Entré a la habitación. Era una habitación bastante grande, con literas en los laterales. Era bastante simple, la verdad, pero tenía su encanto propio. El encanto de Intrepidez.

-En 10 minutos tendréis que estar en el gimnasio. Hoy empezaremos con un pequeño entrenamiento. Puntualidad. -Gritó Eric, poniendo énfasis en la última palabra, ‘puntualidad'.

Me puse nerviosa al pensar que no me daría tiempo a cambiarme en tan poco tiempo. Así que me puse lo más rápido a ello.
Mientras nos cambiábamos, Nathalie me contaba que le iba a costar bastante acostumbrarse a llevar ese tipo de ropa tan ajustada y tan poco colorida. Cuando sacamos el tema de los miedos, el cual es un tema clave en Intrepidez, Nathalie empalideció, parecía como si no supiese que una de las pruebas es pasar por un campo de miedos. Tus propios miedos.

A la vez que se lo iba contando, su cara iba cambiando, como si le estuviese contando la peor de las historias de miedo. Cada vez iban disminuyendo mis esperanzas de que pasara la iniciación, y me daba mucha lástima porque le había cogido cariño.

Continuamos nuestra conversación hasta llegar al gimnasio, pero esta vez cambiamos de tema. No quería que se desmayase si contaba el castigo que debías cumplir si desobedecías.

Entramos en el gimnasio y a primera vista me pareció enorme. Pero lo que más me llamo la atención fue que en una esquina se encontraban una gran variedad de cuchillos sobre una mesa metálica...¿Qué harían con esos cuchillos? Porque cocinar no creo... Sólo esperaba no tener que utilizarlos nunca.
Nos pusimos en círculo, si a eso se le podía llamar círculo, y Eric procedió a contarnos que haríamos en el gimnasio.

- Como ya sabéis necesitáis una gran puntuación para pasar la iniciación y solo lo conseguiréis demostrando vuestra valentía en cada prueba que hagáis. -Hizo una pausa, para darle emoción a lo siguiente que iba a decir- Hoy haremos tiros con esos cuchillos que veis allí -Dijo señalando a la esquina que había visto antes- Será una prueba de confianza y valentía, por supuesto. Yo me mantendré al margen de la clase, será Cuatro quién la dirija.

Hubo una breve pausa, pero rápidamente continuó Cuatro hablando.


Punto de vista: Nathalie

Pronto dejó de hablar Eric, y comenzó Cuatro.
Yo estaba concentrada en la decoración del gimnasio. La misma decoración hacía honor a Intrepidez, porque era muy oscura, con tonos grises y negros, y había cuchillos y todo tipo de armas, cosa que me repugnaba, porque en mi antigua facción la violencia no solucionaba las cosas, más que todo porque te aplicaban un suero para relajarte, no tenías otra elección.

Mientras Cuatro explicaba algo, a lo que no di importancia, me quedé pensando en todo lo que había dejado atrás. A mis padres. Los echaba tanto de menos...y apenas los había visto esta mañana. Se habían llevado una gran sorpresa al ver que elegía Intrepidez, una gran sorpresa que se convertía en decepción al ver que su única hija no seguía sus pasos. Pero sentía que debía ir a Intrepidez y así hice.

Cuando me quise dar cuenta, todos iban corriendo hacia los cuchillos. Me había despistado, como era normal en mí, así que no tenía ni idea de lo que Cuatro había explicado.
Me giré para ver si era la única que no había ido a por los cuchillos, pero no, estaba esa chica tan maja, la cual era mi única amiga de momento, Gabrielle, así que me acerqué.

-¿Cómo es que no estás cogiendo un cuchillo, Gabrielle?

- Veo patético ir corriendo como niños a coger un cuchillo. Yo iré cuando no haya gente, para evitar que haya un accidente y que alguien salga herido con los cuchillos. Es...obvio.

- Cómo se nota que eres transferida de Sabiduría... -digo riendo levemente-

- Y muy orgullosa estoy -guiña un ojo-.

-Oye...una cosa, soy muy despistada, mucho, así que ¿me podrías decir que hay que hacer?

-Empiezas bien el primer día, eh...-dice riéndose- Bueno pues van a coger una persona y Cuatro le lanzará cuchillos, y así demostrará su valentía. Mientras los demás lanzarán los cuchillos a los blancos que hay por todo el gimnasio.

-¿Co-como? Vamos a lanzar cuchi...

No pude acabar la frase porque me di cuenta de que todo el mundo estaba en silencio y todos miraban hacía mi, que no tenía cuchillo. Cuando me quise dar cuenta, Gabby había ido a por el cuchillo y yo aún seguía parada intentando reaccionar, pero si eres tímida y la gente te está mirando, no ayuda mucho.
Ya estaba decidida a ir a por el cuchillo cuando escuché una voz detrás de mi.

-Eh, la transferida de Concordia. Harás el ejercicio la primera.

Era la voz de nuestro instructor, Cuatro.

-¿Debo lanzar cuchillos a algún blanco?

-No. Te pondrás allí- dice señalando la pared que teníamos en frente- y yo te lanzaré cuchillos. En esta prueba se verá tu valentía.

Sentía que palidecía poco a poco. ¿Me iban a lanzar cuchillos? ¿Qué pretendían...matarme? Esto era de locos. No tiene lógica causar miedo a la gente, y menos sin motivo alguno, o eso era lo que nos enseñaban en mi antigua facción. No estaba dispuesta a correr el riesgo de sufrir daños por parte de esos cuchillos.

Vale que los lanzara Cuatro, que esperaba que tuviese experiencia, pero no me inspiraba la suficiente confianza. Supongo que a nadie le inspira la suficiente confianza que le lancen cuchillos de medio metro de largo.
Soy demasiado tímida como para responderle, pero no dejaría que me hirieran, y menos en mi primer día de iniciación.

-¿Pretendes lanzarme cuchillos, sin motivo alguno? -Decía mientras bajaba el tono de voz a la vez que acababa la frase-

- ¿Eres de Concordia, verdad? -Rió en tono burlesco.

Eso si que me había dolido. Que se metieran con mi antigua facción, mi familia, ¿Cómo no podían entender que la violencia no es imprescindible en la vida cotidiana?

- Sí, era de Concordia, una facción que no necesita la violencia para sentirse valiente. No tiene ninguna lógica lanzarle cuchillos a alguien y poner su vida en peligro.

- Muy bonito el discurso, pero ahora harás el ejercicio o si prefieres cumplir el castigo te enseñaré donde es.

Solo podía temblar de miedo, si practicaban a tirar cuchillos, no me podía imaginar la crueldad del castigo. Sin pensármelo me fui a la pared, enfadada, y por primera vez en mi vida no me pondrían el suero para calmar mi enfado, ahora era libre.
Me apoyé en la pared, que estaba muy fría lo que hizo que me estremeciera. Miré como Cuatro cogía un cuchillo y se disponía a lanzármelo. ¿Y si me daba y moría aquí, en el gimnasio de Intrepidez?

Me estremecí de pensarlo así que dejé mi mente en blanco y miré fijamente a Cuatro, yo pareciendo alguien valiente, pero por dentro solo era como una niña pequeña acurrucada en una esquina de su cuarto por miedo a que la coja el monstruo que se esconde en el armario.

Cerré los ojos cuando vi el cuchillo aproximarse a mi. Más bien fue un auto reflejo.
Décimas de segundo más tarde más tarde noté un gran ardor en el antebrazo. Como si pequeñas agujas atravesaran mi piel y se incrustaran el él. Me había dado con el cuchillo.

Miré asustada mi brazo, y el cuchillo estaba clavado en la pared pero en su camino se había llevado parte de mi piel con él y tenía todo el antebrazo ensangrentado. A Cuatro no pareció importarle, y la ira que tenía era demasiado grande como para ser controlada así que sin dudarlo cogí el cuchillo y lo lancé lo más fuerte que pude hacia delante. Hacia Cuatro.

Estaba asustada de lo que había hecho. Yo no era así.

Vi como Cuatro se agachaba rápidamente y el cuchillo caía al suelo muy lejos de este.
Sentí gran alivio al ver que no le había dado, pero un miedo dentro de mi se empezó a apoderar de mi calma. Me iban a matar, literalmente. No me dejarían ir después de lo que había hecho. O me matarían o me castigarían cruelmente. No se que prefería. Poco a poco sentía como empalidecía.

Vi a Eric acercarse poco a poco. Empezó a aplaudir sarcásticamente.

-¿Así que, la violencia no es la solución, decías? -Rió sarcásticamente- Se acabó la clase por hoy. Podéis iros.


Punto de vista: Gabrielle

Cogí a Nathalie rápidamente del brazo que no estaba herido y la arrastré rápidamente fuera de la sala. Atravesamos el pasillo corriendo, me pareció más largo de lo que recordaba. Corrimos por el pasillo en ambas en silencio. Nathalie parecía un poco asustada, no sabía si conocía los castigos típicos de esta facción, me imagino que no porque si no estaría más palida.

Giramos a la derecha y al fondo se podía observar la puerta de nuestra habitación. Mientras recorríamos este último trecho pensé en la herida de ella. No era profunda pero si no se curaba podría empeorar. Abrí de un portazo la puerta de la habitación y corrí a mi cama donde continuaban mi antigua vestimenta azul doblada meticulosamente. Mientras ella se sentaba en la cama, yo cogí la ropa y rompí una manga para vendarle la herida, la quería conservar como vínculo hacia mi familia pero esa chica se había convertido en mi nueva familia sin quererlo, tenía algo diferente al resto de los transferidos.

Me coloqué delante de ella y mientras le vendaba el brazo, le preguntaba como se sentía, si necesitaba algo. Era como si me sintiese obligada a preguntarle pero ahora mismo me daba pena por todo lo que le había pasado así que intenté ser amable. Cuando ya se hubo tranquilizado un poco le pregunté si conocía los castigos típicos de su nueva facción. No me respondió, solo movió la cabeza de derecha a izquierda. Era lo que me imaginaba. No sabía si debía decírselo para que se fuese mentalizando o no para no asustarla pero sin darme cuenta comencé a explicárselo. Mientras se lo explicaba veía como la expresión de su cara iba cambiando cada vez a peor. Cuando terminé de explicarle las cosas, me senté a su lado y estuvimos unos minutos en silencio.

Se oía de fondo el típico barullo molesto de Intrepidez. Era un silencio demasiado incomodo y no sabía que es lo que iba a pasar cuando de repente Nathalie se gira y me mira, todavía callada pero por poco tiempo. Cuando comienza a hablar, parece asustad, mas que nada por que parecia que se iba a ahogar. Un segundo antes de que empezase a hablar se oyen unos pasos de fondo y constantes, cada vez más cercanos. Suponía que iba a venir a hablar con Nathalie sobre lo de hoy y seguramente sería Cuatro. Asi que como sabía que no tendría mucho tiempo cogí una de las pulseras que llevaba y se la puse en la mano.

-Toma esta pulsera, se que nos conocemos desde hace poco pero te has vuelto importante para mi. Principalmente por que no quería pasar por esto yo sola pero eso da igual. Lo que quiero decir es que...

Justo antes de terminar la frase entró Cuatro, me miró y luego miró a Nathalie, ella estaba muy asustada y era obvio, no sabía exactamente lo que le iban a hacer.

-Tú -Dijo Cuatro señalando a Nathalie con el dedo índice.-Acompáñame.

Tras decir esto se giró y comenzó a andar. Nathalie se quedo paralizada y la verdad es que me daba pena. Ahora mismo no estoy segura de si llegará al final de la iniciación o se quedará sin facción. Se me quedo mirando y le dije que no se preocupase, que es el primer día y que no le iban a hacer nada. Cuando estuvo a punto de responderme se oye una débil voz masculina.

Era Cuatro que sin girarse le hablaba a Nathalie. No pude entender todo lo que decía pero lo único que si conseguí entender fueron unas cuantas palabras sueltas que aterrorizarían a cualquiera. Las palabras fueron "Castigo peor". Me imagino que oyó lo mismo que yo porque salió con paso ligero.

Me quede en la puerta observando como como se alejaba y se iba haciendo más pequeña su silueta. No pude soportar como me quedaba allí parada sin hacer nada. Sin saber si sobreviviría o no, sin saber de lo que hablaban así que seguí sus pasos.

Llegue al final del pasillo y les vi entrar en una sala.

Y mi único pensamiento fue, ¿Saldrá viva de esa sala? Un gran dolor me invadió.

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